Clima, alerta y prevención: lo que Francia necesita mejorar para preservar su patrimonio

Francia está particularmente amenazada por potenciales riesgos climáticos. Los territorios de ultramar son regiones especialmente expuestas a riesgos climáticos (huracanes, terremotos, erupciones volcánicas…). Sin embargo, los dispositivos nacionales franceses no parecen estar a la altura de la intensidad de estas catástrofes.

Se trata de un tema que está permanentemente de actualidad, sobre todo si tenemos en cuenta que una isla como Guadalupe sufre el paso de un huracán un promedio de cada 4 años. Los más fulminantes fueron los huracanes:  Irma en 2017 y Hugo en 1989.

Además del parón que supone para la infraestructura económica de la región, este tipo de eventos puede llevar a numerosas pérdidas:

  • Humanas: el huracán Irma causó la muerte de 134 personas, 15 de ellas en las Antillas francesas.
  • Financieras: más del 95% de los edificios de las islas de San Martín y San Bartolomé se vieron afectados tras su paso.
  • Administrativas: durante y después de cada huracán, tanto las instituciones administrativas como toda la actividad económica quedan paralizadas por la inactividad.

 

Móvil vs difusión de celda: ¿cuál manera de alertar a la población elegir?

Generalmente, es preferible usar mensajes de móvil, por motivos de simplicidad. Sin embargo, el problema de los SMS es que las redes se saturan rápidamente en caso de crisis. Por su parte, la difusión de celda tiene la ventaja de no colapsarse en caso de crisis. Además, con la llegada de la tecnología 5G, se espera una gran evolución en la difusión de celda en términos de rendimiento y latencia.

Como recordatorio, la difusión de celda es un sistema que consiste en enviar mensajerías de texto, no a un teléfono, sino a una celda de red (de ahí su nombre), es decir, a la antena de una red de operadoras. Posteriormente, esta celda envía el mensaje a todos los móviles que se encuentran en la zona geográfica a la que transmite la antena. Este mensaje es idéntico para todos los suscriptores registrados en el servicio que además están dentro de la misma zona geográfica.

Aunque a muchas personas este sistema les parece una auténtica panacea, el objetivo es variar los diferentes canales de difusión de la alerta para asegurarse de que el mensaje llegue al mayor número de personas.

 

¿Existen otros sistemas de alerta?

Las redes sociales cada vez están cobrando una mayor importancia. Actualmente, sabemos que una red social tiene la capacidad (para bien o para mal) de crear, amplificar o canalizar una crisis social. Un buen ejemplo de ello han sido las manifestaciones de los chalecos amarillos.

Para perpetuar el uso de las redes sociales con fines de difusión de alerta pública, necesitamos una verdadera estrategia individual (por parte de quien publica la información) y profesional (por parte de los community managers). Esta es también la razón por la que se estima que la presencia del Estado es necesaria en las redes sociales para confirmar o desmentir la información que se publica.

Sin embargo, se consideran y se utilizan muchas otras herramientas. Cuando todas las redes telefónicas están saturadas y la conexión a internet no es posible, es necesario saber cómo utilizar otras tecnologías para alertar a la población. En este sentido, uno puede usar indiferentemente la televisión o la radio. En Francia, actualmente hay 12 000 transmisores de radio y aproximadamente 1 emisora de radio por cada 7000 habitantes. El transmisor de radio sería la herramienta más valiosa en caso de un riesgo climático importante cuando los redes de telecomunicaciones son deteriorados, ya que permite la difusión de información de forma localizada.

 

¿Qué ocurre con el resto de países?

En 2011, el terremoto de Sendai causó un tsunami. Se constató que las tasas de supervivencia más altas no guardaban ninguna relación con la tecnología, sino con la solidaridad entre los vecinos. Posteriormente, en Japón se han introducido numerosas innovaciones. Los sensores pueden informar a las personas sobre posibles tsunamis y terremotos, con una señalización rápida y fácil de entender.

En Francia, también existe riesgo de terremotos y tsunamis en el Mediterráneo. Además, se estima que el tiempo necesario para que un tsunami procedente de Argelia llegue a playas francesas es de 30 minutos. Sin embargo, el país no dispone de los mismos recursos asignados a la investigación de prevención de riesgo sísmico.

En primer lugar, porque los riesgos son menores. Como no se dispone de la misma «cadena de mando», sería necesario pasar directamente del sensor a la alerta sin intermediarios humanos y administrativos (autoridades nacionales, regionales y locales…). Además, el sensor debe tener un alcance muy amplio para emitir desde el epicentro y poder alertar a las poblaciones más remotas.

Y, por último, pero no menos importante, que en Francia solo de se destinan unos cien mil euros a la información preventiva de población. Por otro lado, países como Bélgica destinan un millón de euros de presupuesto a este asunto.

Según Gaël Musquet, el presidente de HAND (Hacker Against Natural Disaster), el problema proviene de los representantes políticos electos, que no están informados sobre estos temas. Esto es exactamente lo que les impide aprobar las leyes correctas. Por lo tanto, no pueden redactar las especificaciones técnicas correctas o solicitar los sistemas de alerta más eficientes y competentes.

 

Caribe Wave, la preparación en acción

El 14 de marzo de 2019 se realizará un gran ejercicio de alerta a la población. Tendrá lugar en todo el arco volcánico del Caribe, principalmente en Guadalupe, Martinica y Guyana. Participarán 500 000 personas y se simularán varios casos. Con el fin de prepararse para todos los tipos de riesgos posibles, se plantean dos escenarios: un deslizamiento de tierra a la altura de Panamá y una erupción volcánica en Granada. Este ejercicio se suele organizar por iniciativa de la Unesco. En septiembre de 2018, tuvo lugar en la isla de Reunión.

 

Se trata de un ejercicio que la población espera con impaciencia porque es la única manera que tienen para prepararse ante los riesgos a los que a menudo se enfrentan. El problema sigue asociado a la falta de comunicación por parte de las instituciones estatales con respecto a este ejercicio, que, con la promoción y difusión adecuada, podría lograr que los ciudadanos tomasen conciencia del comportamiento que se debe adoptar en caso de crisis. Ya solo queda conocer los resultados que se derivarán de esta formación… El día ya está marcado en el calendario: el 14 de marzo de 2019.

 

Leer también: ¿Cómo hacer frente a los imprevistos en caso de crise?