[Recaudación de fondos] Pony.ai: una visión bi-cultural del auto autónomo

Recaudar fondos es, a menudo, un paso obligado para cualquier start-up y, sin duda, aún más cuando el proyecto se trata de un vehículo de futuro. Los anuncios van sucediendo en la materia y en las arcas de Pony.ai acaban de aterrizar 214 millones de dólares (anuncio realizado el 11 de julio de 2018) de un actor focalizado en el desarrollo de software e infraestructuras necesarias para la percepción del entorno, para convertir un
vehículo en autónomo.

Pony.ai, una empresa de identidad dual

Esta empresa reivindica una doble identidad: fundada en San Francisco, también tiene algo de China, por su implantación en Guangzhou y Pekín. La empresa define su misión como entregar la tecnología más fiable y segura a los constructores de automóviles. Ya han obtenido permisos de tipo Licencia T3 para probar vehículos autónomos tanto en California como en China con, por ejemplo, una flota de taxis robots en Pekín y, más recientemente, ensayos en carretera abierta en la capital china.

Un unicornio para tomar en serio

Con esta experiencia de doble implantación, que le ofrecen colaboraciones con Waymo o Guangzhou Automobile Group, Pony  eivindica hoy un valor que pasa del millón de dólares. Un unicornio en el mundo de los vehículos del futuro que habrá que tomarse, posiblemente, en serio. Los equipos de la empresa crecen y su diversidad es garantía del éxito que vendrá, si confiamos en el fundador, James Peng, antiguo trabajador de Baïdu que pasó por Google durante 7 años como desarrollador de software. La doble cultura del start-up la encarna la trayectoria de su dirigente, que obtuvo un PhD en la Universidad de Stanford, pero también un BS en la Universidad de Tsinghua. Una aleación chino americana que tiene motivos para infundir inquietudes en sus competidores por todo el mundo.