Casa inteligente: la prueba de una pareja

Inspirado en un artículo, una pareja cuenta cómo vivieron una verdadera pesadilla tratando de conectar tantos objetos como fuera posible en su apartamento. La idea original era vivir mejor gracias a objetos electrónicos como: la pantalla del televisor, la cama, los relojes, los ordenadores, la cafetera, la cámara de vigilancia, por no hablar del asistente de voz de Amazon para sincronizarlo todo. Para visualizar el volumen de datos recogidos a través de los IoTs instalados por ellos mismos, los chicos contactaron a su vecino friki en el acto y le pidieron que almacenará los datos a través de una conexión con el operador centralizando las comunicaciones (la caja que todos tenemos en casa). De hecho, si el operador que proporciona la conexión a Internet puede hacerlo, es obvio que una persona con códigos de acceso a la caja instalada por el proveedor, también puede hacerlo. Puede plantearse la cuestión de la seguridad, pero otras preocupaciones sobre la utilidad y la privacidad de la información transmitida son más elocuentes.

Las lecciones aprendidas por los dos conejillos de indias son extraordinarias

En primer lugar, hay que tener en cuenta que para que todos estos objetos conectados funcionen es necesario descargar el Appli que los impulsa y que en consecuencia, se autorice a enviarnos mensajes para animarnos o alertarnos sobre el modo: “es hora de levantarse” o “no es bueno para la salud tomar más de dos cafés por la mañana, ¡cuidado! »…

El primer problema es la sincronización del conjunto, su control remoto o inclusive dentro del apartamento. Si por ejemplo Alexa no entiende que, cuando dices “Enciende las luces de Navidad”, tiene que encender todas las luces conectadas, entonces tendrás que enumerarlas una tras otra lo que eventualmente te convencerá de que levantarte del sofá para hacerlo manualmente será más fácil. ¿Pero qué pasa si su cama conectada, detecta los movimientos de su cuerpo alrededor de las 7 a.m y le dice a su cafetera que haga cafe? Esto haría tu cama más inteligente, ¿no?

Desafortunadamente, si la cafetera pone en marcha el café a las 4 de la mañana, después de sentir un impulso de abrir la ventana para ventilar la habitación, ¡será menos útil!

Cómo conectar una casa en los diferentes hábitos de cada uno

La segunda dificultad proviene de los diferentes usos esperados por las diferentes personas que viven bajo el mismo techo. Imagina que la cámara se dispara porque tu compañero la inicia saliendo hacía el trabajo por la mañana, olvidando que estaba apagada, por lo que tendrías una grabación transmitida hacia tu caja (y posiblemente dirigiéndose hacia la nube) de ti en tu traje de Adán o Eva. ¡una situación no muy agradable! o de la cámara que está instalada en la habitación del bebé y que a media noche comienza a parpadear por un apagado temporal, (después de una actualización de la caja, por ejemplo), despertando al niño y a todos en la casa.

¿Los objetos conectados mejorarán nuestras vidas diarias?

Creer que los objetos en línea mejorarán nuestra vida cotidiana en nuestros hogares sigue siendo una fantasía, ya que los sistemas de comunicación y transmisión de datos son incompatibles y difíciles de hacer funcionar juntos. Entonces estarán a nuestro lado para enseñarles lo que realmente nos interesa, o cuáles son los hábitos más comunes. ¿Realmente necesitamos que sepan cómo vivimos?