Drones, ¿amigos o enemigos?

En 2017, se fabricaron cerca de 3 millones de drones y se vendieron no menos de 400.000 en Francia* (*datos obtenidos de la Fédération professionnelle du drone civil).

Frente a esta locura que traspasa fronteras y a la proliferación de estos nuevos juguetes para grandes y pequeños, las normas se vuelven cada vez más estrictas. 2019 es el año de adoptar medidas para informar al gran público, pero también para proteger a los civiles de un posible uso malicioso.

2019, año de sanciones para los vuelos de drones ilegales

Los primeros decretos regulatorios de vuelos se remontan a abril de 2012. Garantizar la seguridad de propiedades, personas y otras aeronaves en el espacio aéreo ya se estaba convirtiendo en un asunto de alta prioridad.

El 1 de enero de 2019 entra en vigor el decreto relativo a la “señalización electrónica y digital”, que pretende regular el vuelo de los drones de más de 800 gramos mediante la adopción de las siguientes medidas:

  • Registro y matriculación obligatoria de la aeronave
  • Una señal luminosa que esté encendida cuando el dron esté en movimiento
  • La realización obligatoria de un examen teórico y/o un certificado de formación práctica antes de pilotar el aparato
  • Un aviso informativo sobre cualquier compra de un dron (independientemente de su peso).

Aquí hay algunas reglas a seguir para usar tu drone de manera segura (¡la tuya y la de otros!):

Drones profesionales, un uso imitado

Lo que comenzó como un juguete se ha convertido en una herramienta profesional por excelencia. De hecho, los medios tradicionales (TV, cine, publicidad) lo prefieren a los métodos de comunicación habituales. El sector del reparto encuentra también en él su mercado preferido para la industria de los drones.

A continuación, ofreceremos ejemplos a escala mundial, ya que el tejido urbano de Francia está menos desarrollado que el de otros países. Además, Francia siempre ha optado por preservar la seguridad a expensas de los beneficios financieros que el mercado de los drones podría aportarle.

En Japón, el Primer Ministro ha pedido un esfuerzo para desarrollar el mercado del reparto a domicilio. Cabe recordar que este país es una auténtica incubadora de innovaciones tecnológicas. Y la ciudad de Reikiavik ha invertido en drones para facilitar los cruces por sus múltiples estrechos.

Drones al rescate

Sin embargo, los sectores más afectados por estas innovaciones siguen siendo los servicios de emergencia.

De hecho, la Gendarmería Nacional francesa tiene una flota de 26 drones protegidos en materia cibernética. Tiene también un centenar de drones civiles repartidos por las gendarmerías de cada departamento.

Les drones cibernéticos se utilizan principalmente en materia de vigilancia para garantizar el mantenimiento y el restablecimiento del orden. Y al mismo tiempo, los utilza para la vigilancia durante las crisis y para la gestión de grandes acontecimientos.

Bernard Gateau, Asesor técnico de la Federación Nacional de Bomberos de Francia, espera mucho de los próximos avances tecnológicos en lo referente a su oficio. Algunos departamentos ya están equipados, pero existe una cierta disparidad entre unidades departamentales.

De hecho, estas herramientas permitirían minimizar los riesgos asumidos por los bomberos al mismo tiempo que desarrollan su capacidad de análisis de una situación. El uso principal sigue siendo el sobrevuelo de incendios para medir su extensión. Pero es también para detectar puntos de reanudación de incendios gracias a las cámaras térmicas a bordo. Ya se ha realizado una prueba durante los incendios forestales en Bocas del Ródano en verano de 2018.

Los drones también pueden utilizarse para transportar material de primeros auxilios o para buscar personas desaparecidas en el mar y en la montaña.

Hacia una invasión de los drones

Según el coronel Jean-François Morel, la Dirección General de la Gendarmería Nacional ha constatado unos 370 sobrevuelos ilegales de drones desde 2012. Y desde 2014 se han registrado 160 incidentes, principalmente de noche:

  • 42% de ellos eran sobrevuelos por emplazamientos nucleares
  • 22% de sobrevuelos por zonas urbanas
  • 19% por instalaciones militares
  • 10% por las llamadas infraestructuras críticas
  • Menos del 1% por cárceles (con transporte ilegal de teléfonos, sustancias estupefacientes…).

No podemos evitar el uso de drones para fines malicioso. Para ello existen normas que regulan su uso. Ha llegado el momento de la desconfianza, ya que los drones se están convirtiendo cada vez más en objetos militares. Aunque es fácil caer en la paranoia, es importante recordar que, en la actualidad, una sola persona puede manejar cientos de drones por sí misma.

¿Cuál será la siguiente etapa? No podemos evitar prever un futuro bastante preocupante, ya que hoy en día hablamos de drones inteligentes. Estos drones tendrían una autonomía inesperada y podrían interactuar entre sí.

¿Utopía o innovación ya probada? Solo el futuro confirmará la evolución de estos aparatos y sus capacidades.

 

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