Robot-bicicleta: ¿una idea buena o nefasta?

Según un informe McKinsey, en 2025 se entregarán dirariamente más de 50 millones de paquetes mediante vehículos autónomos. Hasta el momento los patinetes eléctricos acaparaban las aceras y los camiones de reparto inundaban las carreteras, pero el carril bici aún no había sido considerado por las empresas de reparto. Esto ocurre hoy ya que el futuro del robot de reparto es en bicicleta.

 

La primera ventaja: la rapidez

Estos robots de 3 ruedas podrían de hecho realizar las entregas mucho más rápido que los robots normales. Estos últimos se desplazan sobre la vía peatonal. Y pierden también mucho tiempo evitando obstáculos en ese recorrido. Este problema queda solucionado con los robots-bicicleta. De hecho, éstos circulan por el carril bici con 2 ruedas para circular por esa vía.

Sin embargo, la velocidad máxima no puede superar los 25 km/h. Los fabricantes han indicado a priori que era la velocidad recomendada para garantizar una distancia de frenado muy corta. Los creadores, dos profesores de la Universidad de Michigan amantes de las bicicletas, Matthew Johnson-Roberson y Ram Vasudevan, han indicado que calcularon una distancia de frenado de 1,5 metros.

Porque “frente a la distancia de frenado típica de 14 metros que un vehículo convencional a la misma velocidad debería tener para evitar un accidente”.

 

Pero, ¿estarán dispuestos los ciclistas a compartir el carril con estos robots autónomos de nueva generación?

Cabe recordar que si la iniciativa ha nacido en Estados Unidos, los carriles bici no han sido desarrollados de la misma forma. De hecho, en Francia en particular, estos carriles no abundan en la capital, que tiene como objetivo pasar a 1400 km de aquí a 2020.


Además, las vías utilizadas por las bicicletas pueden ser más peligrosos que las vías reservadas para los automóviles: carril bus, sentido contrario para bicicletas o simples marcas en el suelo son ejemplos de los peligros que podrían evitar la llegada de este tipo de robots a Europa.

 

Bicicletas, eficaces y baratos

El precio del prototipo es de 5000€. Un precio imbatible, incluyendo el de los camiones de reparto autónomos. El REV-1 es un robot autónomo. Se desea pequeña escala para que no interfiera en el paisaje urbano y no monopolice los carriles bici en detrimento de los ciclistas.

Este robot está concebido para mejorar la entrega a domicilio. Los creadores ya están pensando en las opciones para incorporar en el prototipo para contrarrestar posibles obstáculos como

las “inclemencias meteorológicas que inhiben o ralentizan a otros vehículos autónomos.”

 

¿Qué futuras innovaciones podemos esperar en el sector del reparto?

Después del robot repartidor y los camiones autónomos, el sector del reparto se ha centrado rápidamente en los drones. Estos artefactos voladores han causado un gran impacto y reúnen muchos beneficios relacionados con la facilidad de entrega, como la practicidad, la rapidez y la circulación por las vías aéreas, un concepto previamente desconocido que permitiría descongestionar las redes de carreteras.

Otra idea innovadora: también se ha hablado de perros de reparto. No perros reales, si no perros-robots diseñados para entregar paquetes a los clientes en la puerta de sus domicilios. Algo imposible para los robots autónomos, que no pueden subir las escaleras o montarse en el ascensor.

Entonces… ¿el futuro del robot de reparto será un animal? ¿Tú qué opinas?

 

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