El futuro de la agricultura está en la robótica

¿Podremos seguir ordeñando vacas en 2050? ¿Es urgente regalar tractores en miniatura a los niños por Navidad? La robotización de la agricultura está en marcha. Y promete reemplazar al hombre o a las antiguas máquinas en muy poco tiempo.

Naio, la náyade de la robótica

Naïo es un robot que recorre nuestros campos. Equipado con inteligencia artificial, sensores y cámaras 3D, puede determinar las mejores acciones para tomar sin fatigarse.

En breve, este tipo de robots podrá adaptarse tanto a ambientes cerrados (invernaderos, por ejemplo) como a viñedos, campos… En definitiva, el robot puede optimizar el riego o los tratamientos necesarios:

  • la inclinación del suelo
  • la hidrometría
  • la exposición al sol en los últimos días (o semanas)
  • el estado de desarrollo de las cepas

Es de suponer que estos robots tendrán otras cualidades. Mientras algunos viticultores vuelven a las técnicas ancestrales para elaborar vinos ecológicos.

 ¿Debería el agricultor temer el reemplazo de la máquina?

Pero, por supuesto, la posibilidad de sustituir al agricultor por la máquina plantea interrogantes. Los robots tendrán un impacto positivo en la ecología, ya que los cálculos muestran que podrán reducir la huella ecológica en un 70 % en comparación con el tractor. Otra cuestión sin respuesta es la de la responsabilidad. Si el robot toma decisiones por sí mismo, ¿será responsable en caso de accidente? Aunque en Francia aún sea motivo de sorpresa, en Inglaterra o Estados Unidos ya se encuentran en fase de prueba algunos proyectos agrícolas totalmente robotizados. Se cultiva col rizada o hierbas aromáticas; o lechugas, como en San Carlos, California, donde Iron Ox (literalmente “buey de acero”) calcula una producción de 26 000 cogollos de lechuga en más de 800 m2.

 Robots agrícolas cada vez más autónomos

Se trata de un reto global, porque para alimentar a la población mundial, será necesario aumentar la producción agrícola en un 70 % para el año 2050 sin incrementar la factura ecológica. El otro punto económico es, precisamente, la falta de mano de obra en algunos países, que será compensada por los robots. Algunos investigadores incluso han diseñado el robot jefe de operaciones que coordina a los robots “trabajadores” de la granja. Mientras tanto, algunos investigadores franceses han desarrollado todo un Sputnik: un robot avícola capaz de estimular a las gallinas para mejorar su rendimiento, al igual que muchas granjas ya utilizan robots para ordeñar vacas.

 

Todavía no ha llegado el momento de una granja totalmente controlada por robots, pero poco a poco nos estamos acercando a ella. Se recogen fresas, se tratan las vides, se cosechan las frutas de los árboles… Por todas partes, los robots mejoran la vida de los agricultores y los hacen más eficientes. Algunos optimistas incluso consideran que la robotización es un activo para el sector agrícola, ya que prevén que atraerá a más gente joven, acostumbrada a las nuevas tecnologías, por no mencionar los empleos relacionados con el mantenimiento y el desarrollo de los robots de campo.

Ya no es solo la ciudad la que es cada vez más “inteligente”, ¡ahora el campo también lo es!

 

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