Redes sociales en Hong Kong: un espacio privilegiado pero controvertido para la libertad de expresión

Hong Kong nunca ha sido tanto el centro de atención como desde junio de 2019. Esta región independiente es más conocida por ser un hub financiero del comercio asiático. Pero el proyecto de ley para extraditar a los opositores políticos a China ha originado una oleada de demandas entre la población.

Además la calle se convierte en escenario de estos enfrentamientos. Los hongkoneses han encontrado un espacio privilegiado en las redes sociales para dar a conocer sus reivindicaciones. De hecho, se estima que un 49% de los manifestantes son jóvenes. Por jóvenes, nos referimos a menores de 30 años. Por tanto, no es poco habitual verlos expresarse, alertar e incluso denunciar la violencia policial en las redes.

Sin embargo, el gobierno también utiliza las redes sociales como un instrumento de propaganda.

 

Twitter: la red de activismo progubernamental

Sorprendentemente, Twitter no es la red preferida por los manifestantes. Esta red social se considera peligrosa ya que China está “infiltrada“. Y aunque las cifras no son oficiales se han reportado 10 millones de suscriptores habitantes en China.

Al ver el más mínimo tweet de un residente o incluso un expatriado. Este medio (como tantos otros) se ve expuesto a una mayor vigilancia por parte del gobierno chino. No estamos tan lejos de un remake de George Orwell…

De hecho, los gobiernos de China y Hong Kong han puesto en marcha dos técnicas para controlar la información de las redes sociales.

 

La censura

En China es habitual este tipo de prácticas. Su control sobre redes sociales extranjeras como Twitter es solo otro ejemplo. De hecho no ha escapado a ningún medio la ausencia de artículos en la prensa chino-hongkonesa sobre las manifestaciones que tuvieron lugar durante el mes de junio…

El Australian Strategic Policy Institute (ASPI) también ha publicado un estudio sobre el uso de Weibo por parte del Partido Comunista Chino.

Weibo es de hecho el primer sitio web chino de microblogging. Y posee el récord mundial en número de suscriptores con más de 340 millones de personas. En 2017 superó a Twitter, que tiene 330 millones de suscriptores (cifras del primer trimestre de 2019).

El sitio web de microblogging está sujeto al escrutinio del gobierno chino. Especialmente atento a los comentarios realizados por los representantes diplomáticos de países extranjeros. El centro incluso afirma que hay 13.000 empleados de Weibo dedicados a la censura dentro de la compañía. De hecho, es conocida como el Twitter chino.

Si el 75% de los posts censurados se deben a que mencionaron a un líder chino, imagina lo que debe suceder con las manifestaciones.

 

El monopolio de la información

La segunda forma de autoritarismo aplicada por el gobierno es el control de la información. Si la censura es el primer paso, la difusión de mensajes de apoyo a la policía de Hong Kong o pro-Gobierno es el segundo.

Algunos dirán que los posts de Twitter proceden del poder chino para difundir propaganda en medios internacionales. Ya que son las cuentas, más que los contenidos, las que suponen un problema. Entre ellas, aquellas cuya creación coincide con el inicio del movimiento y aquellas declaradas inactivas, los más escépticos gritan que se realiza una manipulación de la información a través de cuentas falsas dirigidas por el gobierno…

Desacreditadas y maltratadas en Europa por su frivolidad, al otro lado del continente, las redes sociales adquieren todo su sentido:

  • Para los manifestantes, se trata de crear una unidad social para resistir la mirada intrusiva y la represión sistemática de la policía de Hong Kong al informar sobre las duras noticias de las manifestaciones.
  • Para el gobierno, esto implica utilizar este canal como un medio de comunicación de pleno derecho para difundir la información que elige hacer pública.

 

El debate ideológico virtual no debe perder de vista la esencia del problema… Si la difusión de información sigue siendo necesaria, la situación sigue siendo preocupante. Y el uso de las redes sociales es ineficaz ante la creciente preocupación de los hongkoneses sobre lo que ya se conoce como el “próximo Tien An Men”.

 

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