París se compromete con el área de la seguridad para los Juegos Olímpicos de 2024

La seguridad del espacio público supone siempre una prioridad para las autoridades, sobre todo cuando se trata de grandes aglomeraciones de personas como ocurre en las Olimpiadas. La toma de rehenes en Múnich en 1972 fue un episodio que marcó la memoria colectiva. A día de hoy, sin embargo, el peligro no solo atañe a los atletas, también resulta prioritario proteger a la muchedumbre. De hecho, los riesgos se han incrementado: atentados, pánico colectivo, movimientos de masas, embotellamientos, etc.

¿Privatizar la seguridad de los Juegos Olímpicos?

La ciudad anfitriona es responsable de garantizar tanto la seguridad de los atletas y de los espectadores, como el buen funcionamiento de los Juegos. Por ello, el Ministerio del Interior ha nombrado a un Coordinador Nacional para la seguridad de los Juegos Olímpicos. Éste deberá trabajar en colaboración con la Prefectura de París para el despliegue de operaciones de seguridad antes y durante los Juegos.

No obstante, las primeras estimaciones sugieren que es probable que los agentes públicos no sean suficientes para garantizar una adecuada vigilancia policial. Se estima que serán necesarios entre 20 y 25,000 agentes de seguridad privada para reforzar los efectivos nacionales que se movilizarán para la ocasión.

Por ejemplo, durante la Eurocopa de 2016, se desplegaron 13,000 efectivos. En ese momento se alcanzó la capacidad máxima disponible en Francia. En cambio, para las estimaciones de las Olimpiadas de 2024, las cifras se duplican. De hecho, hablamos de que son necesarios unos 25,000 agentes para garantizar la seguridad en las zonas.

De 2016 a 2020 la seguridad de los Jugos Olímpicos en los países anfitriones

Por lo tanto, la seguridad es una preocupación real para los organizadores porque genera un gran gasto. El presupuesto asignado a la organización de los Juegos Olímpicos es de 6,000 millones de euros. La partida destinada a la seguridad se estima en un 10% de esa cantidad.

Como indicó el Sr. Gilles Furigo, Comisionado General y Coordinador Asistente de seguridad de los Juegos de 2024, en el desayuno del HCFDC, solamente en acciones de prevención durante los Juegos de Río de 2016 se contabilizaron nada menos que:

  • 85.000 personas se movilizaron para garantizar la seguridad con un presupuesto total de 220 millones de dólares
  • 11.000 accesos denegados
  • 40 personas sospechosas de ser terroristas
  • 15 sospechosos de querer cometer atentados terroristas.

Aunque con un gran secretismo en cuanto a la organización, Corea del Sur ha declarado haber invertido 1.2 millones de dólares en ciberseguridad para los Juegos Olímpicos de invierno de 2018.

Para los próximos Juegos Olímpicos de 2020, que tendrán lugar en Tokio, se ha optado por confiar en las nuevas tecnologías: se utilizarán la robótica y el reconocimiento facial para verificar la identidad de las personas que se presentan en los accesos. Los sistemas de reconocimiento facial ya se habían utilizado para el Mundial de fútbol de Rusia, aunque su uso está muy limitado en Francia.

¿Cuáles son los obstáculos para organizar los Juegos Olímpicos en París?

Aparte de las implicaciones políticas y de los beneficios económicos que se esperan para 2024, la organización de este evento deportivo plantea numerosas preguntas.

Los llamados temas “sociales”, es decir, la capacidad de aceptación de los habitantes de Île-de-France. La duración es el primer obstáculo para la capacidad de soportar los problemas relacionados con la organización estructural de los Juegos. Tomemos como ejemplo el trabajo que requerirá la construcción y rehabilitación de las infraestructuras deportivas. Las molestias causadas por el ruido, los desvíos en las carreteras y la congestión del tráfico por carretera, son algunas de las razones que pueden llevar al rechazo por parte de la población.

Sin embargo, el principal obstáculo es legislativo. De hecho, para poder planear la construcción de infraestructuras rápidamente, el uso de las últimas tecnologías o requisar y eliminar armas o elementos humanos, se debe proporcionar un marco legal que permita limitar y proteger cualquier iniciativa por parte de las autoridades. Cabe recordar que las especificaciones impuestas a cada país anfitrión se redactaron sobre la base del derecho anglosajón en su origen. Por tanto, depende de cada país anfitrión adaptarlo de acuerdo a su propia legislación.

Otro ejemplo es el ya mencionado reconocimiento facial. Francia necesitaría un dispositivo de este tipo para garantizar la seguridad de los Juegos Olímpicos, pero para ello sería necesario modificar el texto legal que lo prohíbe en lugares como los aeropuertos. Este debate debe comenzar ahora, ya que el desarrollo de un texto legal requiere un período mínimo de 2 años.

La tecnología sabe como destacar las innovaciones de apoyo logístico para ser de utilidad en problemas de seguridad, como el software de gestión de flujo.

Pero la velocidad de la evolución tecnológica añade otro desafío: ¿cómo podemos anticipar las tecnologías que existirán dentro de 5 años cuando aún no sabemos como evolucionará el mercado de hoy? Este es el desafío que París está a punto de asumir.

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