La seguridad en el transporte público, un asunto que concierne a todos

El transporte público es sinónimo de comodidad, pero a su vez se trata de un servicio que los usuarios a menudo asocian con las múltiples agresiones a los trabajadores e incluso a los viajeros.  El transporte público es sinónimo de comodidad, pero a su vez se trata de un servicio que los usuarios a menudo asocian con las múltiples agresiones a los trabajadores e incluso a los viajeros. 

En 1998, se registraron 520 agresiones a agentes de la RATP.  20 años más tarde, se han registrado cerca de 6470 reclamaciones con un récord máximo en 2012 de 7115 denuncias por actos de violencia.

 

Proyectos basados en la mediación

Para superar este tipo de problemas, lo más probable es que las empresas de transporte opten por la mediación.  La idea es beneficiarse de servicios de proveedores externos o empleados que hagan la función de agentes de mediación para:

  • realizar sondeos entre los usuarios acerca de posibles problemas a través de diferentes encuestas. Preguntar a los usuarios permite identificar sus necesidades, ya sean materiales o en términos de bienestar, y mejorar la calidad del servicio.  Se trata de un trabajo previo pero imprescindible que permite estar más cerca de los usuarios sin implementar medidas represoras.
  • reforzar la presencia de empleados entre los pasajeros. Con la presencia de personal más o menos cualificado se puede tranquilizar a la población, intervenir en situaciones de conflicto e informar en caso de retrasos.  Desafortunadamente, no se han alcanzado los resultados esperados debido a deficiencias en la transmisión de información a los usuarios, que son los principales afectados en este tipo de situaciones.

 

Los agentes de seguridad, la prueba real de la intervención

Las agencias de transporte parisinas como RATP y SNCF tienen sus propios agentes de seguridad. De hecho, estos agentes tienen derecho a portar armas. Su función es proporcionar protección, tener un efecto disuasorio, intervenir y ofrecer seguridad a los empleados y clientes.

También hay una comunicación reforzada hacia los emplyés de las empresas de transporte, los agentes de seguridad como conductores deben cumplir las mismas obligaciones. Recordar las reglas de etiqueta, mostrar anuncios que recuerden las reglas básicas de cortesía (decir “hola”, “por favor”) ayuda a establecer un clima de benevolencia y representa una mediación y reconciliación entre los usuarios. y profesionales del transporte.

Keolis, una compañía de transporte, ha encargado una aplicación Ke’Op desde noviembre de 2018 que permite a los usuarios alertar sobre actos maliciosos o en caso de agresión. Lejos de ser informado, este dispositivo facilita a los usuarios alertar a los oficiales si están presenciando una situación de riesgo y los agentes se movilizan más rápidamente en la escena de una intervención.

 

¿Es la videovigilancia la clave de la seguridad?

La RATP ha invertido casi 100 millones de euros en 50 000 cámaras de videovigilancia ubicadas en los andenes y las estaciones de tren.  15 000 son cámaras fijas y otras 35 000 están colocadas en el interior de los vagones.  De hecho, la RATP prefiere dar prioridad a la integración de cámaras en el interior de los vagones para garantizar la seguridad de todos y evitar abusos en las acciones por parte de los agentes. Los agentes de seguridad estarán equipados con cámaras personales en conformidad con la ley Savary, aprobada en 2016.  Se trata de una prueba que finalizará a finales de 2019 y se llevará a cabo en todas las redes de transporte de la Isla de Francia (ferrocarril y carretera). Por supuesto, los agentes recibirán una formación para usarlas correctamente.   Se esperan grandes reusltados de esta prueba:

«Este nuevo dispositivo tiene una vocación preventiva, ya que trata de disuadir a quienes realizan actos de desacato y/o actos violentos contra los agentes de la RATP; y represiva, ya que las imágenes permiten demostrar que el proceso de la intervención se desarrolla correctamente», se ha explicado desde la RATP.

 

Para algunos, se trata de una medida restrictiva muy esperada, mientras que para otros se ha establecido demasiado tarde. Obviamente, es una iniciativa que sigue abierta a debate y que está estrechamente relacionada con reflexiones acerca del respeto de las libertades individuales y la privacidad.  Queda por ver si es posible que cumpla su objetivo principal, reducir el número de casos de violencia.

 

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