¿Es la biometría del comportamiento un remedio milagroso contra los ciberataques?

Las últimas décadas no han estado exentas de problemas en términos de ciberseguridad. Con la llegada de la web en los años 90, internet ha traído consigo gran cantidad de nuevas amenazas de todo tipo. De hecho, la inseguridad informática está causando estragos. Y los internautas ya no pueden navegar sin exponerse a eligros: hackeo de datos bancarios, personales, robo de identidad, violación de la privacidad…

Hacia un incremento de los procedimientos de verificación

En contraste, existe un amplio abanico de sistemas de verificación: firma electrónica, PIN, contraseña, biometría, huella digital y criptograma dinámico…

Pero todos ellos tienen un punto en común: no cuentan con la aceptación del público. Mientras que algunos son muy populares, otros sin embargo se abandonan por ser demasiado anticuados. De hecho, la tecnología continúa innovando en esta área. Pone de manifiesto nuevos métodos que en teoría superan a los anteriores sistemas, ya obsoletos.

Además, todos estos sistemas están diseñados para garantizar la seguridad de los individuos durante las compras por internet, el acceso a los sitios web y la navegación más compleja.

Biometría del comportamiento: una mezcla entre IA y profiling

Este término se refiere al reconocimiento a través del comportamiento, en lugar de la utilización de la huella digital o el iris. Esto implica que de ahora en adelante, tu comportamiento en una web o aplicación se va a convertir en una especie de firma.

Este nuevo sistema ha sido probado por aseguradoras, banqueros, así como webs de comercio electrónico. Estos dos últimos utilizan este sistema menos para identificar estafadores que para verificar que el titular del móvil es quien está detrás de la compra. Y de este modo, evitar los fraudes y peticiones de reembolso en caso de compra verificada.

Los movimientos que te delatan

Empresas se han especializado en inteligencia artificial y machine learning. Como Biocatch que ha logrado desarrollar algoritmos capaces de reconocer un determinado comportamiento individual en el web. Biocatch utiliza 2000 parámetros diferentes para dibujar este “retrato robot del comportamiento” del usuario. Todo es una cuestión de probabilidades. La mano del hombre es eficaz en la creación de sistemas capaces de realizar rápidamente estos cálculos.

Estos algoritmos analizan la navegación en su conjunto: desde la velocidad mecanográfica hasta el uso del ratón. Los atajos de teclado que utilizas, tu tendencia a utilizar el copia y pega… todo ello se estudia minuciosamente y se clasifica como rasgos de característicos inherentes a tu persona. Ya no eres un ser humano sino una repetición continua de movimientos, te has convertido… en una probabilidad.

¡Incluso se puede precisar si eres zurdo o diestro! La forma de sujetar el teléfono puede ser indicativa de un uso malicioso. Sería por ejemplo el caso de que el estafador utilizase el móvil con su mano derecha siendo el propietario zurdo, y viceversa.

 

 

En resumen, la web ha dado un giro de 180º.  Esta herramienta se supone que recopila información en el mismo lugar, la comparte con mayor facilidad. Y además ofrece un acceso (excesivamente) libre a esa información. Algunos lo describen como la panacea en términos de interconexión e intercambio de información. La web se ha convertido también en el lugar favorito para la sobreexposición de los datos, pero sobre todo para la falta de control sobre ellos. Todo esto nos hace chocar de frente con la única seguridad imprescindible actualmente en el ciberespacio: la prudencia.

 

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