¿El armamento de los guardias de seguridad privada es prueba de una mejor protección?

Desde el 29 de diciembre de 2017, la ley ha modificado el marco de las actividades tradicionales de las empresas de seguridad privada. Prevé el suministro de armas de fuego a determinados agentes de seguridad en lugares considerados sensibles debido a la amenaza terrorista.

Pero este decreto prevé el uso de la fuerza armada por parte de este sector únicamente en defensa propia. También es imperativo justificar el riesgo de la persona a la que se protege.

Guardias armados: ¿qué problemas se plantean?

En primer lugar, debe abordarse la cuestión de la contratación y formación de estos agentes del sector privado. ¿Quiénes son los proveedores de servicios que pueden llevar a cabo este tipo de misión y cuánto puede costar?

Hoy en día, la seguridad privada sigue siendo una actividad muy especializada. Se estima que en esta actividad participa un contingente de 1500 a 2000 personas, frente a los 180 000 agentes que participan actualmente en misiones de prevención.

Según Claude Tarlet, Presidente de la Unión de Empresas de Seguridad Privada, son esenciales dos condiciones previas para la aplicación de este decreto de forma coherente:

  • La formación debe ser idéntica a la que reciben los agentes de policía para todo tipo de armas.
  • Es necesario que estas personas cuenten con las condiciones psicológicas y operativas que legitimen el uso de un arma.

La formación

La formación es esencial para este oficio. Más aún si se tiene en cuenta que un policía en formación continua solo recibe para su entrenamiento 90 cartuchos a lo largo de 3 sesiones de tiro al año. Además, estos disparos se efectúan contra objetivos estáticos, lo que difiere de la realidad y no tiene en cuenta el estrés de una situación de riesgo.

La experiencia

En el ejército francés, la jubilación se sitúa en torno a los 40 años, aunque algunas personas se retiran a los 35. Por lo tanto, existe un grupo viable de personas con experiencia en el manejo de armas.

La experiencia también debe contemplar la mejora de esta profesión mediante un aumento de las competencias necesarias. Por ejemplo, como leyes adecuadas para supervisar y proteger al guardia de seguridad en el ejercicio de sus funciones.

Un agente de seguridad privada suele cobrar entre 18 y 20 euros la hora. Para un agente de seguridad privada armado, como los profesionales de la SUGE (Vigilancia General de la SNCF), el sueldo es de unos 80 euros.

 

¿Qué hay de la legislación internacional?

Alexandre Hollander es el Presidente de Amarante International (líder europeo en apoyo a la seguridad en zonas de alto riesgo). Recuerda que, en Francia, una única empresa ha recibido un permiso de excepción para proteger con guardias armados un lugar turístico de la región parisina. Por otro lado, los guardaespaldas franceses solo pueden portar armas fuera del territorio. Mientras que los extranjeros tienen derecho a llevarlas en suelo francés.

En los Estados Unidos, así como en Israel, todos los guardias de seguridad privada van armados. La seguridad y la vigilancia argelinas solo pueden ser llevadas a cabo por empresas especializadas cuyo capital es 100 % propiedad del Estado. Las fuerzas policiales nigerianas son contratadas por las empresas para asegurar su protección a cambio de una cuota diaria.

Las leyes de Bélgica son más flexibles. De hecho, los guardias de seguridad privada pueden garantizar la protección de organizaciones internacionales como la OTAN. Por ejemplo, como las bases militares (en particular las estadounidenses), al amparo de la más absoluta legalidad.

Sin embargo, muchas preguntas siguen sin respuesta… ¿Qué tipos de instituciones o individuos podrán recurrir a este tipo de servicios? ¿Cuál será la reacción de la población ante el aumento del número de individuos armados en el espacio público?

Hoy más que nunca, la población necesita sentirse protegida. Pero no es seguro que esté a favor de este sistema. De hecho, cabe preguntarse si no estaremos avanzando hacia un régimen basado en el modelo norteamericano. Sería una especie de sociedad policial en la que el Estado ya no sea el único depositario de las fuerzas armadas… Sino en la que se prescinda cada vez más de los derechos de los ciudadanos para garantizar su propia protección.

 

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