La gestión de la crisis del COVID-19 en el mundo, ¿en qué punto estamos?

 

Frente a la crisis mundial actual, el confinamiento ha demostrado ser la única solución para evitar la propagación del coronavirus. Sin embargo, no todos los países han seguido la misma estrategia de confinamiento… Algunos lo han implementado demasiado tarde, otros han impuesto unas medidas demasiado estrictas y, por otro lado, hay quienes han considerado que el confinamiento no es la mejor solución para detener la pandemia.

 

Hagamos un breve resumen de los países con más contagiados y la gestión de la crisis por parte de las autoridades administrativas de cada uno de ellos.

 

China, el paciente cero

Se trata del país hacia el que se dirigen todas las miradas. La provincia de Hubei, donde se detectó el virus por primera vez, ha levantado las medidas de confinamiento después de dos meses. A finales de marzo, se contabilizaron 81 589 infectados y 3318 víctimas en la metrópolis de Wuhan, que cuenta con 11 millones de habitantes.

Las medidas de confinamiento por parte del primer país afectado fueron realmente drásticas:

  • Prohibición de abandonar la región tras el anuncio público del Gobierno el 23 de enero, con el objetivo de limitar la circulación del virus dentro de la región infectada.
  • Uso obligatorio de mascarilla (hay que recordar que el uso de mascarillas es una práctica muy extendida entre la población china).
  • Interrupción del transporte interregional e internacional (por red aérea, vial y ferroviaria). La pandemia del COVID-19 ha evidenciado el destacable papel que juega el transporte en la propagación de un virus en el siglo XXI.
  • Con respecto a las redes de transporte urbano: la circulación de automóviles quedó estrictamente prohibida y el transporte público se detuvo durante el periodo de confinamiento.

 

Sin embargo, no se aplicaron las mismas medidas en todo el país. De hecho, en algunas regiones, se impuso un límite de tres salidas como máximo a la semana y, en otras, solo una persona de cada hogar contaba con permiso de salida.

 

Aunque se trató de medidas muy drásticas, la Organización Mundial de la Salud elogió las medidas tomadas por China, definiéndolas como «muy, muy adecuadas» para «minimizar» los riesgos de propagación más allá de sus fronteras. Todo ello incluso antes de considerar el coronavirus como una «emergencia de salud pública de interés internacional» en enero.

 

Italia: ¿existe alguna relación entre la propagación del virus y la gestión del confinamiento?

La península italiana cuenta con el mayor número de infectados y muertos por COVID-19.  Sin embargo, el Gobierno reaccionó imponiendo un confinamiento por zonas a partir del 21 de febrero.

Frente a la velocidad de propagación, el Gobierno dio muestras de una gran capacidad de reacción al extender desde el 9 de marzo a todo el país una serie de mediadas cuya severidad ha sido criticada en varias ocasiones:

  • Al igual que en la región de Wuhan, los colegios y las universidades cerraron y se impusieron restricciones de salidas del hogar, permitiéndose salir exclusivamente por motivos laborales, sanitarios o para realizar compras de primera necesidad.
  • Se impuso el uso obligatorio de mascarillas por parte de los agentes de policía.
  • Se invitó a las empresas a conceder vacaciones o bajas temporales a sus empleados.
  • En el ámbito carcelario, destacó la prohibición de permisos y visitas de familiares a los internos.
  • Los bares, los restaurantes y las actividades comerciales aún podían abrir, pero de 8:00 h a 18:00 h (siempre que se respetase una distancia de seguridad mínima de 1 metro entre los clientes).
  • Las competiciones deportivas internacionales continuaron disputándose, pero a puerta cerrada.

 

Sin embargo, estas medidas tan tibias llevaron al Gobierno a tener rectificar. Actualmente, parece haberse enfocado hacia una salida del confinamiento progresiva y más regulada, «una política de aislamiento inteligente», con test a la población que se repiten cada dos semanas: aquellas personas que den negativo podrán trabajar, el resto, permanecerán aisladas.

A finales de marzo, en Italia se han registrado más de 30 000 fallecidos y más de 110 000 infectados por coronavirus.
Sin embargo, los expertos creen que habría entre 700 000 y 6 millones de casos reales (incluidos los pacientes asintomáticos), es decir, el 10% de la población, lo que plantea numerosas dudas de cara a decretar el fin del confinamiento.

 

Estados Unidos, la dificultad del federalismo

Según las estadísticas publicadas a finales de marzo, ningún estado de Estados Unidos se ha librado del coronavirus. El 1 de abril, ya se habían registrado 210 000 positivos y 5000 muertes por coronavirus.
Algunos estados, como Florida, han implementado medidas bastante tarde y contradictorias en muchas ocasiones, como el confinamiento de la población pero el permiso de realizar actos públicos en lugares de culto autorizados.

Sin embargo, la población de Florida cuenta con una gran cantidad de jubilados, así como con la mayor cantidad de infectados, a diferencia de la mayoría de los estados que han impuesto el confinamiento.

Del mismo modo, existen diferencias en la implementación de estas medidas a nivel federal:

  • En nueve estados, las medidas de prevención son parciales, se han implementado por distritos o ciudades.
  • En cinco estados, las medidas se han limitado al cierre de los colegios y la prohibición de asambleas.

Para quienes se preguntan por qué las decisiones acerca del confinamiento se toman de forma descentralizada en Estados Unidos, esto se debe a que la política de salud pública no es competencia federal, sino que es responsabilidad de cada estado.

Sin embargo, existe la posibilidad de trasladar poderes al presidente si la situación sanitaria de todo el país entrase en crisis.

 

La respuesta de Singapur

Frente a todas estas numerosas diferencias, Singapur sigue siendo un modelo de referencia, con un número récord a principios de abril de 4 muertes y 900 casos de COVID-19 declarados (con una población estimada de 6 millones de habitantes).

Pero, ¿cómo se las ha arreglado esta ciudad-estado insular para verse tan levemente afectada?

Existen múltiples respuestas para esta pregunta:

En primer lugar, Singapur ya se había enfrentado anteriormente a una pandemia comparable al coronavirus: el SARS, en 2003. De este modo, el país ha podido implementar fuertes medidas de respuesta y ha demostrado una gran capacidad de resiliencia. Esto se debe especialmente a que el país cuenta con normativas muy estrictas en materia de seguridad.

Además, Singapur ha implementado el rastreo tecnológico. Se lleva a cabo mediante videovigilancia y el uso de la aplicación móvil gubernamental TraceTogether. Existe una gran abnegación por parte de la población hacia el Gobierno en todo lo relacionado con la seguridad sanitaria. Los datos solo se utilizan para luchar contra el COVID-19 y eso facilita la cooperación por parte de la ciudadanía. De mismo modo, no se observan reticencias frente a este exhaustivo control electrónico, que identifica a las personas positivas y llega al extremo de advertir a través del teléfono móvil de personas cercanas que han dado positivo.

Al tratarse de un problema que concierne a la sociedad en su conjunto, se evoca al esfuerzo de cada individuo para lograr finalizar el periodo de confinamiento cuanto antes.

El confinamiento solo es obligatorio para las personas que hayan dado positivo por coronavirus o se encuentren cerca de un caso positivo y para aquellos que regresen de algún viaje. Este confinamiento segmentado permite que la economía del país no se detenga mientras se previene la propagación. Por el momento, el teletrabajo no se ha implementado.

En cuanto a los comercios, solo los bares y las discotecas permanecen cerrados y también se ha implementado una distancia social reglamentaria.

Por otro lado, se podría mencionar el uso de mascarillas, pero este accesorio está tan arraigado en la cultura del país que no se puede vincular específicamente a la lucha contra el coronavirus.

 

Singapur es un referente por su excepcional gestión de la crisis. Mientras todos los países han seguido la regla de confinamiento general para preservar a toda la población, Singapur ha preferido el aislamiento de los casos positivos y de grupos identificados.

La responsabilidad de cada individuo también juega un papel importante. Esto se manifiesta en el uso de mascarillas, que aunque no se ha implementado como medida obligatoria, su utilización como protección es habitual y está muy extendido desde hace años en Asia. Cada individuo desempeña un papel social determinante para la sociedad, y esto está particularmente asimilado en los hábitos sanitarios propios del continente asiático…